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En el boletín anterior han podido informarse de la revalorización que este noble néctar ha logrado en las puertas del nuevo milenio,
Continuamos en éste con una ampliación de la información sobre sus propiedades tanto terapéuticas como nutricionales.
Se enumeran aquí las más representativas:
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Es de fácil asimilación debido a que posee hidratos de carbono de cadenas cortas.
Facilita la digestión y asimilación de otros alimentos: en el caso de los niños facilita la asimilación de calcio y magnesio.
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Posee mayor edulcorante que el azúcar.
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Mejora la conservación de los alimentos.
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Es suavemente laxante (regulariza el funcionamiento intestinal.)
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Posee propiedades sedantes (favorece la absorción de triptofano que es precursor de la serotonina).
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Es antihemorrágica, antianémica, antiséptica, antitóxica, emoliente y febrífuga.
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Mejora el rendimiento físico, especialmente en los deportistas.
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Estimula el vigor sexual.
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Se utiliza para el tratamiento de faringitis, laringitis, rinitis, gripes, estados depresivos menores, úlceras, gastritis, quemaduras, entre otras.
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Es utilizada para el tratamiento de personas que padecen astenia o estados de cansancio.
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Tanto en la esfera física como psíquica y en la desintoxicación de alcohólicos.
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Estimula la formación de glóbulos rojos debido a la presencia de ácido fólico.
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Estimula la formación de anticuerpos debido al ácido ascórbico, magnesio, cobre y zinc.
Como reflexión final podemos afirmar que “somos lo que comemos”. Cada uno es responsable de lo que ingiere. Tomar conciencia de ello nos da el derecho y el deber de conocer las cualidades y exigir la calidad de los productos que utilizamos en nuestra alimentación diaria.
Aún resta mucho por decir de las bondades de este producto tan natural, sano, nutritivo y del resto de los productos de la colmena (polen, propóleos, jalea real). Por eso este artículo pretende ser una introducción para entender y aprender cómo es y de qué se trata el maravilloso mundo de las abejas.
Fuente: El ojo del consumidor
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